La Danza en Surdanza
En las clases de danza buscamos entender la danza como lenguaje. Esto implica mucho más que enseñar un paso. El espacio de las clases está abierto a nuevas experiencias que traspasan el hecho de mostrar un paso o una coreografía. Nuestros ejes fundamentales para la enseñanza de la danza van desde la percepción corporal hasta el respeto por el otro. Dentro de esta gran franja de lineamientos que consideramos básicos y esenciales, podemos mencionar el conocimiento del cuerpo, que es lo que nos va a permitir reflexionar sobre nuestros movimientos, dándonos la posibilidad de superar nuestros miedos, nuestras equivocaciones y conocer las posibilidades y dificultades del propio cuerpo y las de los otros. Además, destacamos la importancia de la comprensión espacial y musical para acompañar nuestra expresión de movimiento. Brindamos las herramientas necesarias para que el alumno logre reconocer los diferentes tipos de espacio, sonidos, sensaciones y así no siempre depender de lo que crea el docente y meramente copiarlo, sino para que sean capaces de crear y comprender la danza desde su propia mirada.
Estas propuestas se funden en el juego que ellos mismos van creando al nosotros, los docentes, presentarles los disparadores. Si bien puede haber distintos tipos de juego, siempre se le da la libertad al alumno de experimentar nuevos movimientos y sensaciones que son los que los enriquecerán para luego seguir desarrollando sus posibilidades. En este plano, la tarea docente es observar atentamente para poder acompañar ese descubrimiento e impedir posibles lesiones.
En este descubrimiento personal se ponen en juego varios aspectos que hacen a la construcción de la singularidad. La percepción, la observación, la experimentación, la imaginación, la creación, la motivación, la comunicación nacen de las posibilidades que nos brindan los espacios, los sonidos, los silencios, los compañeros, las imágenes, los materiales. Todo aquello que está a nuestro alrededor e influye significativamente en nuestra expresión.
Sumado al juego, en las clases de danza no solo abarcamos la técnica específica de la materia sino que sentimos la necesidad de complementarla con otro tipo de especialidades que favorezcan el desarrollo de lo pretendido. De esta manera, recurrimos a trabajos de la expresión corporal, de la biodinámica, del teatro, de la música, de las artes visuales, etc. Todo esto, facilita y enriquece el aprendizaje y abre las puertas a nuevos intereses.



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